Himno a Zeus, el que amontona las nubes
Canta, oh mi voz, al Cronida poderoso,
a Zeus, que amontona las nubes y blande el rayo ardiente,
al que desde la alta cumbre del Olimpo nevado gobierna
a dioses eternos y a hombres de breve aliento.
¡Oh Zeus tonante, padre de toda ley sagrada,
señor del águila y del trueno que sacude la tierra!
Tú que ves cuanto nace y cuanto perece,
y pesas en balanza el destino de los mortales,
Escucha ahora mi súplica, nacida del pecho inquieto:
dame fuerza como el viento que rompe las velas,
y firmeza como la roca que resiste al oleaje,
para no ceder ante la Moira ni ante el temor oscuro.
Si alguna vez honré tu nombre con justo respeto,
si en mi corazón guardé reverencia por los inmortales,
sé propicio ahora, oh Zeus de mirada fulgurante,
y aparta de mí la ruina y la senda torcida.
Mas si otro es el designio que guardas en tu mente,
concédeme entonces ánimo digno del héroe,
para aceptar sin queja lo que dictan los hilos del destino,
y mantener erguida el alma ante la noche incierta.
Así hablo yo, bajo el vasto cielo que tú dominas,
invocando tu poder, oh Zeus que recoge las nubes;
y que tu voluntad, justa entre todas,
se cumpla sobre mí, como sobre dioses y hombres.
