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REZO COSMICO A GILGAMESH DESDE LA FRÍA PATAGONIA

Oh, Gilgamesh, rey de Uruk,
héroe de los antiguos días,
escucha mi voz que se alza
desde la fría Patagonia,
desde los vientos del sur,
desde las tierras donde la escarcha
besa los bosques y las turberas.

Te recuerdo por tus hazañas,
por las murallas que levantaste,
por la fuerza de tus brazos,
por el fuego de tu voluntad.

Te invoco como los antiguos guerreros
invocaban a los héroes de su linaje,
para que tu ejemplo atraviese los siglos
y llegue hasta este rincón del mundo.

Tú que enfrentaste monstruos,
tú que cruzaste caminos imposibles,
tú que desafiaste los límites
que los hombres temen cruzar.

No fue solo tu espada lo que te hizo grande,
sino la amistad que compartiste con Enkidu,
tu hermano de espíritu,
tu compañero de batallas,
aquel que caminó junto a ti
cuando el mundo parecía demasiado vasto.

Honro la memoria de Enkidu,
el amigo fiel,
el hombre salvaje que encontró humanidad
en el vínculo de la amistad.

Cuando la muerte cayó sobre él,
tu corazón conoció el dolor.
Cuando el destino lo reclamó,
tu alma se negó a olvidarlo.

Entonces emprendiste la gran búsqueda,
no por gloria,
no por riquezas,
sino por amor a un amigo perdido.

Atravesaste montañas,
cruzaste desiertos,
desafiaste las aguas oscuras
y buscaste respuestas
allí donde pocos se atreven a mirar.

Descendiste hacia los misterios
que rodean al inframundo,
interrogando a los dioses,
preguntando por el secreto de la vida
y por la derrota de la muerte.

Tu búsqueda enseñó a los hombres
que incluso los más fuertes lloran,
que incluso los reyes sienten dolor,
y que el valor verdadero
no consiste en no sufrir,
sino en continuar avanzando.

Gilgamesh,
enséñame el honor.

Enséñame a mantenerme firme
cuando soplen los vientos del invierno.

Enséñame a ser duro conmigo mismo
cuando la pereza intente dominarme.

Enséñame a soportar las pruebas
sin abandonar el camino.

Que mi voluntad sea fuerte,
pero que no pierda la compasión.

Que mis palabras sean firmes,
pero que no pierdan la sabiduría.

Que mis actos sirvan de ejemplo
para levantar a mi pueblo,
para fortalecer a quienes dudan,
para inspirar a quienes han caído.

Haz que recuerde que la verdadera fortaleza
no es aplastar a los demás,
sino sostenerlos cuando tropiezan.

Haz que recuerde que la grandeza
no nace del orgullo vacío,
sino del esfuerzo constante.

Desde la Patagonia te nombro,
héroe de la antigua Sumeria.

Desde la tierra de los vientos australes
elevo este recuerdo.

Que tu historia permanezca viva.

Que la amistad de Enkidu y Gilgamesh
siga inspirando a los hombres.

Que el honor prevalezca.

Que el valor prevalezca.

Que la perseverancia prevalezca.

Y que la memoria de los héroes
permanezca encendida
como una llama eterna
en el corazón de quienes buscan
caminar con dignidad sobre la Tierra.

Así sea.

#GILGAMESH

#ZEUZEUSZEUS

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